Si bien hoy en día no suelo preocuparme particular sobre los nombres en los créditos de lo que voy a ver hasta después de terminar el visionado, el que esta temporada de primavera tuviéramos entre manos un nuevo proyecto bajo dirección (parcial) de Naoko Yamada fue algo que capto mi atención en un instante. Que de manos de la hija prodiga de Kyoani y un estudio dispuesto a mandarla junto a parte de su equipo a conocer las extensas praderas de Mongolia por autentica inspiración, la obra a la que le dedico la entrada de hoy es la adaptación de una obra de ficción histórica que transcurre entre finales de la edad dorada persa, los últimos años del liderazgo del conquistador Gengis Kan y la posterior fractura de su imperio. Ofreciéndonos así una historia de ambiciones en conflicto, determinación y venganza, donde la cruel realidad contrasta con su estilizada y bella animación.
Conocida tanto por su localización de Jaadugar: A Witch in Mongolia o su titulo original de Tenmaku no Jādūgar, me refiero a la reciente adaptación animada por parte del estudio Science Saru del galardonado manga escrito e ilustrado por la artista Tomato Soup. El manga de ficción histórica comenzó su publicación en septiembre de 2021 simultáneamente en el sitio web Souffle, como en las paginas de la revista de demografía femenina Mystery Bonita, acumulando suficientes capítulos como para llenar seis volúmenes recopilatorios a la fecha. Pero volviendo al anime que nos ocupa en esta ocasión, con un total de 12 episodios nos encontramos con una obra cuya dirección fue trabajo del artista español Abel Góngora bajo la supervisión de Naoko Yamada la directora en jefe. La composición de su guion cayo en manos de Kanichi Katō, mientras el diseño de personajes fue responsabilidad de Kenichi Yoshida, dejando la dirección de arte en poder de Yuri Kabasawa. Sin olvidar el trabajo del compositor Kōshirō Hino en la banda sonora.
La sinopsis de esta obra es la siguiente: Durante inicios del siglo 13, la curiosa e inocente joven Sitara es vendida como esclava de Fátima la viuda de una familia de escolares en la ciudad Persa de Tus. Si bien en un inicio la pequeña intento escapar de su situación, siendo educada casi como una hija en la importancia de la búsqueda de conocimiento, estudio y trabajo a gusto para su señora. Sin embargo los días de paz de Sitara terminan en el momento en el que las hordas de mongoles a las ordenes del príncipe Tolui conquistan la ciudad, asesinando a su señora frente a sus ojos y llevándola de esclava hasta las estepas de Mongolia. Ardiendo con deseos de venganza y tomando el nombre de Fátima, la joven usara sus conocimientos y sabiduría para poder un día traer ruina al imperio mongol. Cruzando su camino con las ambiciones y deseos de distintos individuos de la corte, esta es la historia de como ella y otra alma afín intentaron empujar el gran imperio a su destrucción.
Construyendo sobre las bases de eventos reales y nombres que pasaron a la historia gracias a uno que otro escriba anotando los cambios de la corte mongol, Jaadugar: A Witch in Mongolia nos presenta una historia de venganza, resiliencia y determinación en donde la búsqueda de conocimiento se ve como una forma de obtener aunque sea una pisca de control sobre tu destino en una era donde esclavitud y actos de violencia limitaban las libres acciones de sus protagonistas. Que cubriendo entre saltos temporales el lento pero históricamente asegurado ascenso de Sitara/Fatima de mera esclava a la confidente de una de las más poderosas regentes del imperio, esta obra se enfoca en demostrar como el poder suave de influenciar y persuadir a otros es usado para cambiar el rumbo de lo que en su momento fue el poder militar más temido en el mundo. Si bien este titulo tiene unos tintes rosados sobre algunos de sus referencias históricas, casi romantizando el pasado o las relaciones de algunos personajes comparados con lo que se sabe de ello, este show nos ofrece un solido drama humano en donde las moralidades grises de sus diferentes participantes van construyendo una red de ambiciones con consecuencias difíciles de prever si no se presta atención. Aprovechando los espacios en blanco que quedan en los registros reales de estas figuras, ciertas libertades se han tomado para contar esta historia sobre amor, perdida y deseos de venganza, permitiendo que nombres como el de la emperatriz Boraqchin jueguen un rol mucho más grande del que quedan huellas hoy en día, todo para construir un escenario en donde las mujeres blandían sus conocimientos como armas para sobrevivir... Aun si esto ignora el hecho de que en Mongolia las mujeres también tomaban las armas para luchar.
Con una distintiva estética que captura el estilo algo deformado o chibi de los trabajos de Tomato Soup, ligeramente inspirada en las ilustraciones que acompañan algunos manuscritos antiguos, esta obra nos presenta una bella mezcla de la vida y naturaleza hace alrededor de 800 años atrás que contrasta con la brutalidad de los momentos más violentos que construyen esta historia. Si bien esto puede suavizar la reacción más visceral ante sus horrores, no quita su efecto emocional que el espectador comparte con sus personajes. Todo esto enmarcado en una limpia paleta de colores mayormente planos que resulta agradable y suave a la vista al desistir de contornear sus dibujos con líneas negras, mientras la imagineria se permite jugar con representaciones artísticas de los mitos y tradiciones de sus diferentes culturas en su naturaleza de ficción histórica. Por su parte en lo que se refiere a la banda sonora, nos encontramos con una composición instrumental apropiada al trabajo de época que tiene entre manos. Instrumentos de viento, cuerda y percusión acompañan sutil y fieramente a las emociones de cada una de sus escenas, complementando así a la animación con tal ofrecer una experiencia bastante especial. Hablando de opening y ending, tenemos como tema de entrada el determinado "Stella" de la banda de pop SEKAI NO OWARI, mientras los episodios terminan bajo el ritmo de "Hoshi" de la banda Ziyoou-vachi o Queen Bee.
Tomándose claras libertades creativas a la hora de hacer calzar lo que sabemos realmente del contexto de los eventos reales con la historia de determinación y resiliencia femenina que nos quiere contar, Jaadugar: A Witch in Mongolia nos trae durante el pausado transcurso de sus doce episodios los primeros actos de un relato de venganza que bien llegaría a cambiar el mundo tal lo conocieron sus protagonistas. Con el manga aun en publicación y sin saber si tendremos una secuela de este anime en algún futuro, el avance de estas intrigas en la corte mongol pueden sentirse un poco insustanciales al final del día al no llegar a cubrir los más interesantes últimos años de sus vidas, pero de conectar emocionalmente con los deseos y ambiciones de sus diversos personajes es una de las experiencias más inmersivas dentro de los animes de lo que lleva 2026. Ya sea solo por la espectacular producción o les intrigue la historia de esta obra, esta es una de mis recomendaciones obligadas de este año.
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