Hace un par de semanas atrás creo que les comentaba de mi siempre creciente lista de pendientes, con títulos que pasan años antes de que recuerde su existencia. Incluso algunos reciben actualizaciones o remakes, antes de que les de un turno. Sin embargo ese es solo un lado de la moneda, que hay ocasiones en donde descubro que simplemente me olvide de obras en donde juro haberle escrito cuanto menos un borrador en su momento. Menciono todo esto, por que disfrutando esta cargada temporada de primavera de una sangrienta y absurda segunda temporada cuya llegada espere por alrededor de seis años, he caído en cuenta de que por alguna razón simplemente se me olvido dedicarle una entrada a su primera parte. Así que sin más que agregar, déjenme hablarles del caótico, desolado, violento y acogedor infierno en donde un hombre con cabeza de lagarto busca respuestas y venganza.
Siendo la adaptación animada por parte del estudio Mappa del manga homónimo escrito e ilustrado por la artista Q Hayashida, Dorohedoro es una serie de 12 episodios que se transmitió de manera televisiva entre enero y marzo de 2020, la cual en mayo del mismo año llego internacionalmente a plataformas de streaming. Publicándose entre 2010 y 2018 acumulando suficientes capítulos como para llenar 23 volúmenes recopilatorios, el manga empezó en las paginas de la revista Monthly Ikki, pasando en 2014 a las paginas de la revista Hibana tras el cierre de Ikki, solo para pasar en 2017 a las paginas de la revista Monthly Shōnen Sunday tras el cierre de Hibana. Cabe mencionar como curiosidad que por eso de mediados del 2016, Q Hayashida comisiono a unos 14 artistas para componer un álbum conceptual sobre Dorohedoro bajo el sello de MHz. Pero volviendo al anime que nos ocupa en esta entrada, la serie fue dirigida por Yuichiro Hayashi, quien conto con Hiroshi Seko en la composición de los guiones, Tomohiro Kishi en el diseño de personajes y R.O.N del grupo musical (K)NoW_NAME encargandoce de componer la banda sonora.
La sinopsis para esta historia es la siguiente: Hole, la oscura distopia en donde humanos, aquellos sin talento para la magia, criminales varios o las victimas de los experimentos de los usuarios de magia viven en ruinas entre la basura que cae constantemente desde el mundo de los hechiceros que conecta con los demonios del infierno. Amnésico, inmune a gran variedad de ataques mágicos y buscando quien fue el mago responsable de transformar su rostro en el de un lagarto en primer lugar, Kaiman junto a su amiga Nikaido se dedican a cazar a todo mago que encuentren esperando encontrar una forma de recuperar su rostro y pasado. Sin embargo muchos misterios se encuentran entrelazados con la identidad perdida de Kaiman, cruzando sus caminos con los destinos de todo tipo de excéntricos individuos, pandillas con cruces en los ojos y organizaciones criminales lideradas por poderosos hechiceros.
Transcurriendo en un mundo mugriento en donde violencia, miseria y muerte son tan cotidianas que muchos de sus habitantes ya se han desensibilizado en gran medida a los horrores de su día a día, Dorohedoro es una historia que destaca en su casi contradictoria mezcla entre humor negro, enrevesado misterio, entrañables personajes e interminables entrañas y vísceras repartidas por todo el lugar. Que centrándose principalmente en la búsqueda del pasado e identidad perdidas de Kaiman y como esto lo ata al destino de múltiples individuos, esta es una obra que entre secuencias oníricas, flashbacks y los contrastantes puntos de vista de su variado reparto de personajes nos invitan a tratar de armar el puzzle sobre quien fue, es o será Kaiman mientras nuevas piezas aparecen para cambiar lo que creíamos en un inicio. Sin embargo más allá del misterio y la constante violencia que en cualquier otra serie podría llegar a sentirse de mal gusto a ratos, lo que hace de esta serie una experiencia bastante amena es el carismático y/o excéntrico reparto de personajes, que siendo una colección de psicópatas, asesinos y hasta literales demonios cuya moralidad cubre una gran gama de grises, la mundanidad y alegría con la que suelen vivir entre todo tipo de horrores muestra un corazón bastante humano por debajo de todas las pilas de cadáveres.
Entremezclando detallados escenarios y elementos dibujados en dos dimensiones con personajes tridimensionales producidos mediante el uso de CGI, Dorohedoro es un anime cuanto menos ambicioso en sus intentos por recrear el sucio, increíblemente detallado y a ratos mórbido arte de Q Hayashiya. Si bien los resultados son mixtos con los elementos digitales siendo bastante obvios a simple vista pese al filtro que intenta ayudar a unir fondos y personajes al difuminar un poco de los detalles más duros, el trabajo de Shinji Kimura como director de arte mantiene en alto la experiencia al traer color y vida en cada pequeña minucia tanto en el catico mundo de los hechiceros, como las ruinas que componen las profundidades de Hole. Obviando lo violenta que puede llegar a ser y el ocasional desnudo frontal, esta obra suele lucirse con el movimiento durante sus escenas de acción. Por su parte, luciendo un solido reparto de voces apropiadas para sus personajes y sin llegar a usar directamente la música industrial y alternativa del álbum conceptual que mencione previamente, la banda sonora de esta adaptación se luce igualmente con una identidad propia al capturar la mezcla entre los aspectos mas tensos y oscuros de esta obra con su lado más ligero. En lo que respecta a opening y sus múltiples endings, sus episodios se introducen con el apropiadamente caótico "Welcome to Chaos" que interpreta Ayaka Tachibana de la banda [K]NoW_NAME. Mientras tanto la serie nos sorprende cerrando sus episodios con seis temas distintos interpretados por diferentes miembros de [K]NoW_NAME, siendo estos títulos como "Who am I?" de Ayaka Tachibana y NIKIIE, "Night SURFING" de Ayaka Tachibana, "D.D.D.D." de NIKIIE, "Strange Meat Pie" de Tachibana y NIKIIE, "SECONDs FLY" de NIKIIE y finalmente "404" del duo entre NIKIIE y AIJ.
Si bien sufre un poco por el notorio uso de CGI y que adapta con ciertas prisas esta historia al punto de hacer de su misterio algo más confuso de lo que debería ser, Dorohedoro resulta en una serie que resulta entretenida como pocas al presentar como sus personajes se las ingenian para seguir viviendo y encontrar algo de esperanza incluso en las más horrorosas circunstancias. Con una segunda temporada en emisión que en estos mismos momentos se luce con una puesta en escena mucho más pulida, esta es una serie que debo recomendarles que prueben aunque sea una vez. Que si bien su violencia, gore y sentido del humor probablemente no son para todos, si tienen el estomago para aceptar sus absurdeces y caotico misterio, puede ser una muy buena experiencia. Por que esto es... Dorohedoro.











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