martes, 21 de julio de 2026

Reseña: Ghost Concert - Missing Songs.

Desde casi quince años atrás que el compositor y productor musical Noriyasu Agematsu parece perseguir apasionadamente un mismo abstracto ideal de complementar música, acción y animación más allá de los limites que usualmente se ven en el mundillo del anime. Participando en toda clase de proyectos multimedia, siendo incluso el creador responsable de varias, con absurda sinceridad nos a entregado tanto obras que con el tiempo llegaron a ser de culto como aquellas valkirias que empezando combatiendo ataques terroristas contra la luna eventualmente terminaron peleando contra Satanás y Dios, mientras otras como sus vampiros que se mezclan con la vida moderna bajo la identidad de bandas de visual kei pasaron sin mucha pena ni gloria. Menciono todo esto, por que la ultima reseña que dedicare por el momento a las series de la pasada temporada de primavera pertenece a su más reciente anime original. Mismo que sincero y absurdo en su concepto, quizás intento demasiado...

Formando parte de Ghost Concert el proyecto musical multimedia sobre sobrenaturales batallas cantadas creado en 2017 por el artista y productor musical  Noriyasu Agematsu,  junto a sus compañeros integrantes de Elements Garden y su compañía ARIA Entertainment, Ghost Concert: Missing Songs es el reciente anime original que produjo el estudio ENGI. Contando con un total de 12 episodios que se transmitieron entre abril y junio de 2026, el proyecto acredita su creación al seudónimo colectivo de UNISON / Project MiucS. Dirigida y guionizada por Masato Jinbo, dejando en manos de Masaaki Uikawa el diseño de sus personajes, mientras Junpei Fujita, Seima Kondō, y Daisuke Horikawa del grupo Elements Garden se encuentran componiendo la banda sonora para el anime bajo los sellos de Elements Garden y Heart Company. Cabe mencionar que previo al anuncio del anime en octubre del año pasado el proyecto se encontraba sin dar mayores noticias desde 2020, pese a previamente sacar temas musicales, eventos en vivo y algo de mercadotecnia.

La sinopsis para esta serie es la siguiente: Es el año 2045, para mantener la paz y la harmonia de la sociedad toda clase de interpretación musical humana a sido criminalizada. En su lugar, todo la música permitida pertenece a la IA MiucS. En un día como cualquier otro, la joven Seria Aiba se ve guiada por una melodía que no debería existir en su era. Encontrándose cara a cara con el espectro de Cleopatra, la cotidianidad de la vida de Seria muere mientras esta se hunde en un mundo de espiritistas y fantasmas que luchan por el control del mundo en donde sus respectivos mundos chocan. Contando con una voz que le permite traer paz a los muertos y sincronizarse con los poderes de los grandes espectros, ella comenzara a recorrer un camino que terminaría devolviendo la música a la humanidad.

Con un primer episodio que nos presenta a toda velocidad los conceptos de un futuro en donde una compañía de inteligencia artificial posee los derechos exclusivos de la música al punto de que tararear algo puede terminar contigo en prisión realizando trabajos forzados o siendo fusilado por el escuadrón de drones más cercano, mientras se realiza al margen de la sociedad una lucha entre gobiernos, compañías e incluso grandes espectros usando espiritistas para conquistar el reino que se extiende entre los vivos y los muertos; Ghost Concert: Missing Songs demuestra su mayor defecto, que al intentar revivir su proyecto multimedia peca de extenderse demasiado en sus ideas sin dejar que tengamos tiempo para encariñarnos con lo que podría ser un carismático reparto de personajes. Que a lo largo de sus doce episodios vimos rebuscados pasados trágicos, emocionales power up, revelaciones importantes, traiciones inesperadas y facciones enemigas como para llenar al menos un par de temporadas, pero entre constantes saltos temporales los lazos emocionales entre espectador y personajes no esta ahí para que los momentos importantes tengan fuera al final del día. No niego que el show puede ser divertido, que momentos como Tesla comenzando a cantar sin aviso previo en medio de su primera aparición, que llamaron motherfuker al fantasma de Neron tan pronto como este invoco a Agripina o que la friendzoneada amiga de la infancia intentara y fallara en pedir la mano de la Seria en matrimonio, me sacaron cuanto menos una sonrisa. El potencial para haber contado una buena historia estaba aquí, pero desesperada en salir a flote de entre otros títulos de la temporada, esta termina por dar patadas de ahogado mientras se ve sumida por todas las ideas que no se da tiempo de desarrollar.

Hablando de como luce el apartado visual de esta serie, esta es claramente es una producción de ENGI en toda regla. Lo cual no digo como algo bueno, que el estudio se me tropieza tras la redención que fue su trabajo con ambas temporadas de Medalist. Que si bien es brillante y atractiva en sus más inspirados momentos, luciendo algunas solidas coreografías e imagineria en sus números musicales, generalmente luce terriblemente embarrada bajo todas las capas de filtros con las que intenta tapar sus inconsistentes imperfecciones. Que en primeros planos de sus personajes, escenarios cotidianos y combates de pequeña escala hace un trabajo competente, pero en sus intentos de darnos una gran escala con el mundo espectral y sus grandes batallas las cosas dejan que desear. En lo que respecta a la banda sonora, nos encontramos con un espectaculo de instrumentalización funcional pero no particularmente notorios. Que las canciones que se roban el show son las "elegías" con la que sus heroínas conectan con los fantasmas ofreciendo duetos entre los distintos seiyuus del anime, dándonos así melodías como RES∞NALISTgiftedBUSHIDO HERONursing Angel, como ejemplos de las ambiciones del proyecto. Por opening y ending, nos encontramos con el tema de entrada "Goukon REQUIEMER" que interpreta Minori Fujidera en su rol de Seria Aiba, mientras cierra sus episodios con "Ibara no Michi" que interpreta Minako Kotobuki.

Entretenida pero difícil de tomar en serio debido a la inflada cantidad de ideas que prefiere dejar sin desarrollar, Ghost Concert: Missing Songs tiene el espíritu de los animes de la década pasada pero no deja de tropezarse consigo misma como para sacarle provecho. Que se deja disfrutar una vez aceptas que en el mejor de los casos es como si hubieran recortado sin ton ni son las partes más memorables de lo que hubieran sido como tres temporadas diferentes de un mismo show y rellenaran con ellas sus limitados 12 episodios, que de alguna manera nunca resulta aburrida en su enredo de historia desperdigada entre sus escenas de acción, montajes musicales y peculiares personalidades. No será una serie que vaya a recomendar ampliamente, que tiene todo para ser olvidada en poco tiempo si no hay otros intentos de revivir su proyecto multimedia, pero puede ser una curiosa distracción.

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