Siendo una de las adaptaciones más artísticas y divisivas de la pasada temporada de invierno 2026, Shiboyugi: Playing Death Games to Put Food on the Table nos trajo una desapegada e intrigante visión sobre el concepto de los juegos mortales y como estos afectan a sus participantes. Que de manos de un talento que se a ganado su lugar en la industria en tan solo un par de años y su visión bastante arriesgada a la hora de adaptar con libertad el material frente a el, vimos una abstracta, minimalista y bastante ahorrativa producción que convirtió varios de sus limitados recursos en virtudes. Con esto en mente, por los últimos meses espere con ansias la salida de su anunciada película secuela. Misma que llego a servicios de streaming el pasado 13 de julio. Así que el día de hoy vuelvo a reseñar uno de los animes más visualmente únicos en lo que llevamos de todo este año, con una cinta que para bien o para mal resulta ser más de lo mismo que vimos en su versión televisiva.
Conocida tanto por su titulo original de Shibou Yuugi de Meshi wo Kuu, como por su localización internacional de Shiboyugi: Playing Death Games to Put Food on the Table, 44: Cloudy Beach se refiere a la relativamente reciente adaptación cinematográfica por parte del estudio Deen de la serie de novelas ligeras de misterio/suspenso escrita por Yūshi Ukai e ilustradas por Nekometaru. Publicada desde noviembre de 2022 bajo el sello de MF Bunko J de la editorial Media Factory, ganado en el proceso un premio para debutantes con su primer volumen, esta serie de novelas ligeras a acumulado un total de nueve libros mientras continua aun en publicación. Su relativa popularidad llevo a la existencia de un manga ilustrado por Banzai Kotobuki Daienkai desde 2023. Durando unos 89 minutos en pantalla y sirviendo de secuela al anime que estuvo en emisión a principios de este año, nos encontramos nuevamente con la poco ortodoxa dirección de Sōta Ueno. El que se ve acompañado una vez más por el mismo equipo de producción, contando con Rintarō Ikeda como guionista, diseño de personajes por manos de Eri Osada bajo la particular dirección de arte de Yoshihiro Nakamura, sin olvidar la banda sonora compuesta por el musico Junichi Matsumoto.
La sinopsis para esta película es la siguiente: Esta es la historia de un mundo que a perdido el rumbo. A diario decenas de jóvenes señoritas arriesgan sus vidas en juegos mortales organizados por elites sin rostro que disfrutan del espectaculo desde la comodidad de sus hogares. Algunas de estas muchachas están desesperadas por las promesas de fortuna que le esperan a todas las sobrevivientes, pero para Yuki esto no es más que la rutina en la que su vida a caído después de todo. Habiendo luchado, asesinado y ayudado a otras en múltiples ocasiones, su meta de sobrevivir a 99 juegos la a llevado a ser considerada una profesional en este sangriento entretenimiento. Su nuevo desafío, una isla desierta en donde varias veteranas de los juegos deberán sobrevivir con limitados recursos hasta que vengan a rescatarlas. Comenzando así un misterio de asesinatos entre las olas y un cielo lluvioso.
Comenzando con la la literal representación de un dilema del tranvía en donde nuestra protagonista elige salvar su propia vida aun si eso condena la de otra, para finalizar con la imagen de una retirada veterana de los juegos acompañada solamente por los fantasmas de su pasado, 44: Cloudy Beach continua con la exploración bastante abstracta del estado mental y emocional por el que pasa Yuki tras todos los juegos que a sobrevivido. Cargando con el peso de haber asesinado brutalmente a la asesina de quien le enseño a sobrevivir en este mundo donde su muerte es mero entretenimiento para otros, la situación supervivencia en una isla desierta con un posible asesino suelto se convierte en el escenario del quiebre emocional de nuestra moralmente ambigua heroína, obligándola a cuestionar sus actos manchados de sangre y reencontrar las razones por las que quiere seguir adelante pese a las inseguridades que la abaten. Enmarcando esto en una estilización narrativa que siguiendo las libertades creativas que caracterizaron la adaptación de su anime, ignorando en gran medida el uso de monólogos internos que nos den respuestas claras sobre que pasa por la mente de todos sus personajes y dándonos retratos desapegados de estos mismos, nos encontramos nuevamente con una reflexiva propuesta que prefiere darnos el tiempo para sumergirnos en sus situaciones permitiéndonos sacar nuestras propias respuestas frente a las acciones que toman al limite de la vida y muerte. Si bien esto puede antojarse vago, monótono y hasta pretencioso para más de un espectador, también puede resultar una provocativa exploración de sus temas.
Visualmente esta película toma la decisión de mantener la abstracta, limitada y bastante ahorrativa estilización que ya caracterizo a Shiboyugi durante su anime, trayendo de vuelta los cinematográficos márgenes negros que aprisionan a sus personajes en un punto de vista voyerista, los indefinidos diseños de sus personajes mientras son reducidos a meras siluetas, y la suave, casi delicada, paleta de colores fríos. Lamentablemente, donde en el caso del anime llamaba austera e inspirada esta dirección artística que rara vez resultaba extravagante o gráficamente violenta, para bien o para mal esta cinta termina siendo más de lo mismo. Que si bien es un minimalismo elegido y ejecutado a conciencia, con un gran uso de fotogramas estáticos y reciclaje constante, las expectativas usuales para un titulo que llega a la gran pantalla suelen pedir de algo más impactantes... lo cual irónicamente me pone en el lugar de un espectador que espera más sangre y sorpresas del juego a muerte que esta viendo. Por su parte, la banda sonora sigue sin perder nada de su efectividad emocional que acompaña a un solido reparto de voces. Que a ratos hipócritamente optimista, serena o dramática según lo requiera la escena, es absolutamente evocativa en su uso, especialmente cuando juega con la disonancia entre sus melodías y los sucesos en pantalla para inquietar al publico.
Sintiéndose mucho más como un episodio de larga duración o un modesto ova que sirve de epilogo a la temporada de principios de año que tuvimos de este show, Shiboyugi: Playing Death Games to Put Food on the Table 44: CLOUDY BEACH quizás pueda decepcionar las usuales expectativas de que una producción de anime para la gran pantalla debe lucirse mucho más que la versión televisiva. Sin embargo si vemos más allá de lo peyorativo que suena decir que es más de lo mismo, nos encontramos nuevamente con una minimalista y abstracta exploración de las contradictorias ideas de lo que conlleva sobrevivir pese a las retorcidas circunstancias que rodean a su heroína. No será una cinta que se pueda ver por si misma, pero si disfrutaron del anime hace unos meses atrás es una más que satisfactoria adición a la experiencia y como tal se lleva mi honesta recomendación.
Por mi parte, un día de estos tengo que hacerme del tiempo/voluntad para leer las novelas.
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