viernes, 8 de mayo de 2026

Reseña: El cuento de la princesa Kaguya.

Considerada como una de las piezas literarias más antiguas del mundo, contando hoy en día con una influencia incuestionable dentro del mundillo del manga/anime, los videojuegos y la cultura japonesa en general, La historia del cortador de Bambú o mejor conocida como El cuento de la princesa Kaguya con su trágica fabula sobre la bella fugacidad de las cosas, resulta una obra cuya vida se mantiene a lo largo de las eras gracias a las múltiples adaptaciones que a recibido con el paso de los años. Menciono todo esto por que a principios de año fui sorprendido para bien con una tan moderna como entretenida reimaginación que hacia su punto en luchar por conseguir un final feliz para esta historia, versión que si bien se mantiene bien por si misma, invita a conocer el clásico en alguna de sus formas más cercanas al original como para contrastar las experiencias y sin más excusas termine viendo la premiada y estilizada versión de este cuento que Ghibli nos presento hace una década.

Kaguya-hime no MonogatariThe Tale of the Princess Kaguya o El cuento de la princesa Kaguya, es la cinemática adaptación animada por parte del estudio Ghibli del clásico cuento literario cuyas raíces se dicen que vienen desde el siglo X aunque el manuscrito mas antiguo que todavía se conserva de esta historia data de 1592. Con una duración de 137 minutos o poco mas de dos horas y cuarto, además de ser para su momento una de las producciones mas caras en la historia del cine japonés al invertir más 49 millones de dólares en su creación, esta película llego por primera vez a las salas de cine japoneses el 23 de noviembre de 2013 para en años posteriores llegar a pantallas extranjeras. Esta obra fue dirigida por el aclamado director, productor y guionista Isao Takahata, quien coescribió el guion de la misma junto a Riko Sakaguchi. Mientras la dirección de arte fue rol de Kazuo Oga, el diseño de personajes y dirección de animación quedo en manos de Kenichi Konishi, la dirección de fotografía se acredita a Keisuke Nakamura. Sin olvidar la participación de prolífico y galardonado compositor musical Joe Hisaishi en la banda sonora.

Siendo una adaptación bastante fiel del clásico cuento, la historia no puede ser de otra manera. Por lo que esto es lo más cercano que les puedo dar a una sinopsis: Había una vez hace mucho, mucho tiempo, un viejo y cansado cortador de bambú que encontró a una pequeña infante dentro del tallo hueco de un brote de bambú. Criándola como su querida hija, la fortuna del leñador creció casi tan rápido como lo hacia la niña que maduro en tan solo tres meses. Con sus nuevas riquezas el leñador se mudo a la capital con tal de darle la vida de una princesa a su hija. Llegando a la adultez con una fama por su belleza casi sobrenatural, decenas de pretendientes pidieron su mano en matrimonio pero ninguno logro obtener su favor. Incluso el emperador que quedo prendado de ella termino por aceptar que esperaría al día que ella cambiara de opinión. Sin embargo aunque amara el mundo donde creció, amara a sus padres y quisiera amar el futuro, esto no duraría para siempre. Ya que con la llegado de la próxima luna nueva, debería volver con la gente de la luna y olvidar todos sus apegos.

Siguiendo sin prisas todos los puntos ya mencionados que componen el cuento clásico de la princesa Kaguya, la historia que se nos muestra en esta película es una exploración emocional de lo que nos hace humanos a través de los ojos de una criatura que es criada como uno de nosotros. Que durante las más de dos horas en que nos pide nuestra atención, somos testigos de la humilde libertad de su vida creciendo como la simple hija de unos aldeanos que si bien no pueden darle todo, la aman, la estricta jaula dorada de la capital a la que es llevada por los bien intencionados pero unilaterales deseos de sus padres al querer darle la vida de una noble dama que debe acatar las normas de la época, el como su valor como persona parece venir de quienes piden su mano en matrimonio aun si ella no lo desea y finalmente su inescapable destino de volver a la luna a la que siempre perteneció. De esta manera el sentido del mono no aware o la agridulce belleza ante la fugacidad de todas las cosas se vuelve uno de los pilares centrales en una experiencia en donde incluso con todo el sufrimiento que sufrió Kaguya en su camino a convertirse en una princesa, no puede si no lamentar la perdida absoluta de las contadas felicidades que tuvo en su vida. Siendo una perfecta metáfora de que el vivir es experimentar inseparablemente dolores y alegrías, un punto no tan perfecto de esta obra puede ser que fuera de la princesa el resto de personajes no sean mas que herramientas para avanzar la historia sintiéndose bastante planos en comparación. Sin embargo si están de humor para seguirle el juego a esta película que prefiere invitar a meditar en sus temas por sobre clarificarlos, es probable que encuentren una tan agridulce como bella tragedia.

Con un trazo que parece fuertemente influenciado de las emociones y movimientos plasmados en el arte de la caligrafía japonesa, además de una suave paleta de colores en acuarela que completan la estética de un cuadro antiguo, El cuento de la princesa Kaguya se nos presenta como un bello libro ilustrado llevado a la vida en la gran pantalla. Sin fuertes efectos especiales, luces particularmente brillantes o diseños particularmente complejos, Ghibli nos sorprende en este trabajo en donde la aparente simplicidad de lo que vemos nos presenta sin mayores pretensiones las honestas emociones que se entrelazan en esta clásica tragedia. Que desde la humilde vida de campo con sus colores naturales, a la ornamentada y rígida vida de ciudad, todo es representado con las naturaleza de las pinceladas a lo largo de esta obra. Mientras tanto el trabajo de Joe Hisaishi en la banda sonora de esta película luce la mezcla entre el clasicismo europeo, tradición japonesa y minimalismo que lo a caracterizado a lo largo de muchos de otros proyectos del estudio, aun si no es lo más llamativo que a hecho en su carrera. Minimalista con su orquesta y bastante ambiental, melodías como Overture, The sproutSpring WaltzMystery of the MoonThe Procession of Celestial Beings, sirven como ejemplos de esto. Aunque si hay un tema particularmente memorable en la experiencia, ese es el dulce melancólismo de "When I Remember This Life" o "Inochi no Kioku" el cual fue escrito e interpretado por la artista musical Kazumi Nikaidou.

Si bien no es la primera, ni será la ultima de las adaptaciones animadas del cuento de la princesa Kaguya que podemos llegar a ver alguna vez. Que con algo de suerte en alguna parte de internet deberían estar los ovas de 1942, 1961 y 1972, por si los quieren checar. El cuento de la princesa Kaguya que nos ofrece Ghibli es uno de sus trabajos más impecables a nivel visual, ya que si bien su minimalismo puede alejar a quienes esperaban algo más usual al resto del catalogo del estudio, captura lo fugaz, frágil y bello de las emociones que componen esta obra de principio a fin. Por su parte la historia misma que nos narra resulta pausada al punto de resultar altamente meditativa, invitando a reflexionar en sus ideas y convirtiendo este cuento animado en una experiencia de ensueño en donde no culpo a quien cabecee o se quede medio dormido. Simplemente siendo una bella tragedia, no será algo que llamare una recomendación obligada. Pero al mismo tiempo es algo que cuanto menos merece que le den una oportunidad si aman el mundo de la animación y las emociones que puede plasmar.

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